www.HORNOSARTESANOS.com
Construya su horno de leña con adobes, barro, refractarios


Horno construido por Eduardo Van Cauteren
en: Arroyito, Provincia de Córdoba, Argentina.

Desde el corazón geográfico de Argentina les envío fotos de "mi" horno, al cual he hecho con mucho interés y dedicación.

 

Cocinar en un horno a leña nos permite obtener unas propiedades muy particulares en los productos horneados, como una corteza muy crocante, cocción uniforme, etc.
Este es el cuarto horno que construyo, y creo que finalmente logré dar con las características técnicas que buscaba. Es grande la satisfacción que produce haberlo hecho íntegramente con mis propias manos.
Algunos detalles los obtuve de observar los hornos publicados en este sitio.
El motivo de publicar esto es poder hacer también un aporte para que quien esté en el proyecto de hacer su propio horno pueda ver alternativas.
La bóveda tiene un diámetro externo de 105 cm, lo que da un diámetro interno de 90 cm aproximadamente.
Los materiales que he utilizado, muy comunes en Argentina, son: ladrillos de barro cocido y barro crudo para las juntas. El barro bien estacionado y fermentado es un excelente material para trabajar, muy plástico y adherente. La base fue hecha con ladrillos de cemento y mezcla (argamasa) de cal, arena y cemento.
Las puertas han sido recuperadas de un desarmadero: la de la hornilla era del horno de una antigua cocina de fundición, y la puerta fue un lateral del mismo artefacto.

Paso a describir por etapas la construcción:

LA BASE

En primer lugar hice una base nivelada sobre la tierra apisonada de unos 10 cm de espesor. Emplee hormigón pobre para la misma (cal, arena, cemento y piedra triturada).
Posteriormente hice un trazado para ubicar simétricamente los ladrillos de 40 cm x 20 cm, que conforman la base octogonal.
Después de levantar dos hiladas, rellené con tierra, apisonando con cuidado hasta enrasar. Sobre esta tierra acomodé un piso de ladrillos para la hornilla. En la foto puede verse también el molde de madera que empleé para hacer la bóveda de la misma.

 

LA HORNILLA

Con la ayuda del molde (y un poco de paciencia, ya que el barro no fragua muy rápido), fui construyendo la hornilla.

 

En la parte trasera de la hornilla dejé la abertura que comunica con la bóveda del horno.

 

Posteriormente levanté dos hiladas más de ladrillos y calcé el marco de la puerta de la hornilla mediante unas planchuelas de hierro que fijé con cemento hacia el interior de la base.
El hueco fue rellenado con tierra apisonando en cada capa que agregaba. Finalmente, terminé con una capa de unos 7 cm de hormigón pobre para nivelar.

 

Levanté alrededor una capa de ladrillo cocido (4,5 cm de altura). (El MATE fue un compañero inseparable a la hora de la construcción).

 

Rellené con capas de arena, sal y finalmente Vermiculita expandida (esta última capa de 4 cm de espesor).
Luego asenté el piso del horno, con ladrillos sueltos que después serán fijados con una capa de barro semilíquido.

 

Fijé el marco para la puerta, mediante perforaciones en la base de ladrillo. Además tiene planchuelas en la parte superior que serán posteriormente ancladas a medida que se levante la bóveda.

 

Con un revoque de barro, bastante líquido para que penetre en las juntas, alisé el piso del horno. En el centro fijé el hilo que me permitió medir las dimensiones de la bóveda.

 

CONSTRUCCIÓN DE LA BÓVEDA

Debido a la forma del marco, que no es de bovedilla, debí levantar primero los costados verticales. A estos ladrillos tuve que tallarles un corte en ángulo para adaptar el conjunto a la bóveda.
Para la parte superior del marco tallé los ladrillos para crear una especie de traba. Quedaron sostenidos por dos hierros de construcción atravesados.

 

Mediante dos nudos en el hilo marqué los radios interno y externo. Los ladrillos fueron marcados con la ayuda del hilo y cortados con el disco. El objetivo de este tallado fue evitar tener demasiada junta de barro en la cara interna, que luego produce grietas.
También en esta etapa fijé la chimenea, un caño de hierro al cual soldé dos hierros atravesados.
Cuando quedaba un agujero chico para cerrar, me ayudé con una falsa bóveda de arena, apoyada sobre una tabla.

 

Finalmente con un fieltro de revoque mojado en agua, alisé el interior.
Durante una semana dejé secar el horno al aire, lo prendí durante tres días para completar el secado, y procedí a revocarlo. 

 

Para evitar que la dilatación de la bóveda por el calentamiento agriete y rompa el recubrimiento, dejé una capa de aire entremedio, revistiendo con papel de bolsas (cuatro hojas de papel).
Por arriba puse material desplegado, y ajusté todo con alambre de atar cruzado.

 

El recubrimiento se hizo con hormigón aislante: mezcla de vermiculita y cemento portland, en proporción 6:1). Inmediatamente y antes de secar, se recubrió todo con mezcla de: arena fina, cal y cemento como protección final. Esta última capa fue alisada con fieltro.
Finalmente revoqué la base, y pinté el conjunto con látex.

 

LA PUERTA

La puerta fue hecha a partir de un lateral de una vieja cocina a leña que compré en un desarmadero. Es de fundición de hierro: este material no se deforma cuando está caliente. Le construí una bisagra, manija y traba.
Aprovechando la moldura, rellené la misma con vermiculita molida, cerrando interiormente con una chapa de acero inoxidable.
Un detalle que me parece importante destacar es el burlete (junta) de goma siliconada, la cual resiste alta temperatura. Se compra por metro donde venden accesorios para cocinas, y tiene una pestaña que permite apretarla junto con la chapa interna. Este accesorio le ha dado al horno una perfecta hermeticidad, lo cual impide la fuga de calor.

 

¡ Y ahora una pequeña muestra de lo que cocinamos en este horno!.

 

MAS DATOS

Como datos adicionales les cuento que lo caliento con 12 kg de leña semidura, quemadas durante alrededor de dos horas. Esto eleva la temperatura final a aproximadamente 250 ºC. Para panes podemos hacer dos horneadas con un sólo calentamiento: la primera a 240 ºC, la segunda a 210 ºC. Y en la mayoría de los casos, a 160 ºC (cuando sacamos la segunda horneada) colocamos una torta o bizcochuelo. Estamos muy satisfechos con el retardo térmico logrado gracias a: la aislación externa, la junta de goma de la puerta y la hornilla inferior adonde empujamos las brasas que ayudan a compensar la pérdida de calor.

 

www.hornosartesanos.com