Puesta en marcha:
1. Preparación:
Se puede asar el chivito entero o en cuartos, pero como estamos hablando de
hacerlo en un gran horno, pues aprovechemos para hacerlo a la antigua usanza
que es más espectacular.
No debe llevar ningún
adobo, ni ajo, ni perejil, ni nada, simplemente un poco de manteca blanca de
cerdo con sal.
Para que no se deforme
le podemos atar las patas a un artilugio preparado con tres cañas atadas en
forma de doble cruz con las medidas del animal.
2. En una fuente
de barro grande en la que debe haber un dedo de agua, y un chorrito de vino de
Villamanta, acompañado de unos ajos y algunas hojas de laurel, se pone el
cabrito panza arriba y se mete al horno sin mas.
Pasada media hora, se
le da la vuelta para que se termine de hacer con la piel hacia arriba y así
quede lisa y crujiente.
También se puede poner
dentro del horno un cazo con agua, romero y tomillo, son las especias
silvestres preferidas del cabrito en el monte, digo yo, y al estar en el
horno, se forma una nube de vapor aromático que le trasfiere un suave perfume
que no se puede conseguir de otra manera.
Terminación del
plato:
Evidentemente el plato
no tiene ya nada más que hacer que comerse. La grasa que se ha fundido del
cabrito habrá caído en la fuente de barro y se habrá mezclado con el
fondillo de agua que le habremos puesto a tal efecto convirtiéndose en una
sublime salsa.
Guarniciones:
Unas patatas cocidas al
vapor acompañan muy bien pero es más tradicional poner patatitas pequeñas,
de esas que son como nueces, fritas lentamente en grasa de cerdo.
En otra fuente de barro
va de miedo las patatas a la panadera, se hacen cortadas en rodajas finas y
fritas lentamente en el horno con ajo, perejil y cebolla cortada en arandelas
finas y alegradas con un ligero chorrito de vinagre.
Vinos recomendados:
Irremisiblemente ha de ser un buen
tinto crianza de Villamanta, en su defecto un Crianza de La Ribera del Duero.
Si quereis conocer nuestro
Horno del Callejón de la Ricarda
en Villamanta (Madrid) pulsad aquí